Malditas emociones que no encuentran complemento, que se desvanecen en el aíre sin destino; desorientadas, desconsoladas y vacías. Cual fruta fuera de su tiempo, comienzo a pudrirme de manera indeclinable, mi sabor se torna amargo, va agotándose mi vida y me repleto de trozos que han perdido su sentido. Personas, lugares, lágrimas y besos que ya no encuentran fundamento, que no se bastan a si mismos y que sólo sirven para esto, para generar un montón de letras fulgurosas.
Qué hiciste con mi voluntad, con el brillo natural y con la luna que ya no logro disfrutarlas; qué hiciste con las esperanzas, con el frío del otoño y con mi imaginación que ya no logro ni buscar. Por ahí he escuchado un par de frases naturales de que el corazón no sabe de razones, de que los vínculos pueden ser eternos cuando el amor es verdadero, o de que tocará mi puerta en el momento menos esperado. Tómalas a todas como una forma de reproche, como una maldición lanzada al alto cielo de quien ha decidido alzarse frente a toda verdad indiscutible, como un rebelde iracundo y egoísta. Recibe esta misiva furibunda como la manifestación más genuina del amor y sus brujerías.
1 comentario:
Te juro que eres seco me encanta como escribes, me quede pegada mucho rato leyendo muchas cosas viejas.
Un abrazo, espero verte pronto
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