Camine sin interés, calle abajo y tu imagen era constante, como una luz de emergencia, de esas parpadeantes. En medio del trayecto un viento fuerte y frio golpeo mi cabeza, tan fuerte que tambaleé, me sentí inseguro, como niño perdido en medio de un tumulto.
Miraba como las olas jugaban en el fondo del mar, miraba a la gente imbuida en sus pensamientos y por un momento me vi a mí, riendo de la sombra escurridiza que jugaba ya hace un rato con mi mente.
Al menos ese día entendí, que hasta en los peores momentos, lo mejor es sonreír…

necesitaba esto, necesitaba creer, necesitaba sentir q las respuestas siguen estando aqui, a un paso d mi...
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