Tan inteligente has sido que hoy me tienes como un pordiosero, deseando cada rincón que forma parte de tu anatomía, obsesionado con la cantidad de veces que te veo sonreír, con el modo o modos en el que decides darme las luces bidireccionales de ti.
No me encuentro bien, soy consciente del daño y es por eso que te pido ”no te acerques”, porque sé muy bien que no soy más que un juego, una vía de escape, cual puta de buena paga, aún cuando no sea por nada material, salvo empero, por tu cuerpo.
Ya me has escuchado, recoge tu aroma y quítalo de mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario