Que difícil se hacia el no mirar atrás, el desprenderse sin más de toda una vida para hacer la propia, el buscar dentro de si los agujeros que se había empeñado en ocultar, quitar el polvo que poco a poco se había acumulado sobre sus deseos originarios.
La verdad, es que esa noche, en ese dormitorio y en esa cama se vivía un funeral, una despedida que olía a esperanza y ansiedad...
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